Damisela Poesía IV - Yo visitaré anhelante - en los Versos Sencillos por José Martí.

José Martí - Versos Sencillos - Yo visitaré anhelante. Bandera de Cuba.

Versos Sencillos
 Yo soy un hombre sincero
 Yo sé de Egipto y Nigricia,
 Odio la máscara y vicio
 Yo visitaré anhelante
 Si ves un monte de espumas,
 Si quieren que de este mundo
 Para Aragón, en España,
 Yo tengo un amigo muerto
 Quiero, a la sombra de un ala,
 El alma trémula y sola
 Yo tengo un paje muy fiel
 En el bote iba remando
 Por donde abunda la malva
 Yo no puedo olvidar nunca
 Vino el médico amarillo
 En el alféizar calado
 Es rubia: el cabello suelto
 El alfiler de Eva loca
 Por tus ojos encendidos
 Mi amor del aire se azora;
 Ayer la vi en el salón
 Estoy en el baile extraño
 Yo quiero salir del mundo
 Sé de un pintor atrevido
 Yo pienso, cuando me alegro
 Yo que vivo, aunque me he muerto,
 El enemigo brutal
 Por la tumba del cortijo
 La imagen del rey, por ley,
 El rayo surca, sangriento,
 Para modelo de un dios
 En el negro callejón
 De mi desdicha espantosa
 ¡Penas! ¿Quién osa decir
 ¿Qué importa que tu puñal
 Ya sé: de carne se puede
 Aquí está el pecho, mujer,
 ¿Del tirano? Del tirano
 Cultivo una rosa blanca,
 Pinta mi amigo el pintor
 Cuando me vino el honor
 En el extraño bazar
 Mucho, señora, daría
 Tiene el leopardo un abrigo
 Sueño con claustros de mármol
 Vierte, corazón, tu pena


José Martí
Versos Sencillos
Poesía IV



Yo visitaré anhelante
Los rincones donde a solas
Estuvimos yo y mi amante
Retozando con las olas.

Solos los dos estuvimos,
Solos, con la compañía
De dos pájaros que vimos
Meterse en la gruta umbría.

Y ella, clavando los ojos,
En la pareja ligera,
Deshizo los lirios rojos
Que le dió la jardinera.

La madreselva olorosa
Cogió con sus manos ella,
Y una madama graciosa,
Y un jazmín como una estrella.

“Yo quise, diestro y galán,
Abrirle su quitasol;
Y ella me dijo: "¡Qué afán!
¡Si hoy me gusta ver el Sol!”

“Nunca más altos he visto
Estos nobles robledales:
Aquí debe estar el Cristo,
Porque están las catedrales.”

“Ya sé dónde ha de venir
Mi niña a la comunión;
De blanco la he de vestir
Con un gran sombrero alón.”

Después, del calor al peso,
Entramos por el camino,
Y nos dábamos un beso
En cuanto sonaba un trino.

¡Volveré, cual quien no existe,
Al lago mudo y helado:
Clavaré la quilla triste:
Posaré el remo callado!





José Martí
| Obras Literarias | Breve Cronología | Bibliografía |
| Versos Sencillos |

| Literatura Cubana | Autores Cubanos |
| Literatura Hispanoamericana |
| Detalles de nuestra literatura | Damisela.com |


Gracias por visitarnos


Última Revisión: 1 de Septiembre del 2007
Todos los Derechos Reservados

Copyright © 1999-2007 by Mariano Jimenez II and Mariano G. Jiménez and its licensors
All rights reserved